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La razón es por la lecitina, también conocida como fosfatidilcolina, es un fosfolípido que contiene los nutrientes necesarios para las funciones corporales, donde en nuestro contenido resaltamos este gran valor en nuestros huevos. Esta sustancia ayuda a reducir la inflamación de la piel y las ojeras, calma la irritación, hidrata, mejora la textura y previene la formación de arrugas y líneas de expresión. Nada mejor que encontrar estos grandes beneficios en un producto presente en las principales cadenas y es 100% natural.

Otro plus para tu piel es la yema de nuestros huevos que juega el papel de agente retenedor de agua, bloqueando la humedad en las células de la piel, dejando tu rostro suave y flexible. Simplemente aplicando una capa de yema de huevo Santa Anita hace maravillas a las personas con piel seca o escamosa.